Presentación

El Nuevo diccionario histórico de la lengua española (NDHE) se ha construido sobre tres pilares: la Lexicografía (esto es, la Lingüística en su vertiente aplicada al estudio del léxico), la Filología y la Informática. En el primero de ellos se asienta la Planta del diccionario; en el segundo, la preparación de una serie de materiales, que constituyen las bases documentales de la obra. Ambos han permitido disponer de una herramienta informática con la que se han comenzado las tareas de redacción y ofrecer una primera muestra del NDHE.

La aplicación de visualización que ahora se pone a disposición del público es un prototipo que permite consultar los artículos y acceder a una parte de las informaciones codificadas en él, pues, dado que está en desarrollo, ofrece solo algunas de las posibilidades de que ha de disponer el NDHE en versiones futuras, hasta convertirse en un diccionario completamente navegable y adaptado a las necesidades particulares de cada usuario en un momento dado.

Objetivos

El NDHE presentará, progresivamente, la evolución del léxico español a lo largo del tiempo. El diccionario histórico constituye un instrumento básico para la Filología y la Lingüística hispánicas, de tal modo que su inexistencia es un escollo que influye negativamente en la evolución de estas disciplinas. Su elaboración ha de contribuir, por tanto, a mejorar las condiciones en que se efectúan, por ejemplo, las investigaciones sobre la etimología de las palabras, la Fonética histórica, los procesos de formación de palabras en una perspectiva diacrónica, las ediciones de textos (y, de manera particular, de los más alejados en el pasado) e, incluso, la redacción de los diccionarios generales del español. Indirectamente, el estudio histórico del léxico puede contribuir a entender el desarrollo de las mentalidades y de los cambios culturales. Ciertamente, no va a ser la solución de los problemas pendientes de la Filología española, pero sí servirá para allanar algunas de sus dificultades, presentando los datos, siempre limitados, de un modo organizado para facilitar futuras investigaciones.

Características

El NDHE es una obra de nueva planta, diseñada como un diccionario electrónico y relacional. Las dos propiedades a que aluden estos adjetivos están estrechamente vinculadas entre sí, pues difícilmente se podría presentar de un modo ágil la información de las relaciones morfo-genéticas o semánticas entre las palabras ―o, mejor, entre sus acepciones― sin el soporte en línea. Es innegable que las ventajas que ofrece actualmente la técnica informática permiten liberar a los diccionarios del corsé del papel y del orden alfabético. Este diccionario intenta presentar la vida del léxico de un modo dinámico, tal y como esta se desarrolla, pues las voces de una lengua establecen vínculos entre sí y son a menudo tales conexiones ―etimológicas, morfológicas y semánticas― las que explican, en gran parte, su trayectoria.

Un proyecto de gran envergadura como este, concebido como un trabajo de investigación aplicada, cuya terminación exige un amplio espacio de tiempo, obliga a actuar con gran pragmatismo, desarrollando las tareas de manera gradual, en distintas etapas, y dando también cuenta progresivamente de los resultados parciales, para que los filólogos y los estudiosos de la lengua en general puedan consultar lo realizado ―por provisional que sea― cuanto antes. El NDHE se plantea, por consiguiente, como un diccionario perfectible, presentado por capas, en el que está previsto que los propios usuarios contribuyan a su mejora.

Apunte histórico

En el siglo XIX, la Lingüística dedica sus energías al estudio histórico de las lenguas; gracias a esa particular atención a su pasado, se construyen los grandes diccionarios históricos del alemán (el Deutsches Wörterbuch de J. y W. Grimm, iniciado en 1838 y publicado entre 1852 y 1961), del francés (el Dictonnaire de la langue française de E. Littré, iniciado en 1844 y cuya publicación se realiza entre 1863 y 1873) y del inglés (el Oxford English Dictonary, diseñado en 1857 y puesto en marcha por J. Murray; comienza a publicarse en 1888 y culmina en 1928, si bien hoy continúan realizándose nuevas ediciones y modificaciones). En el siglo XX se afrontará, por ejemplo, la redacción del Diccionari català-valencià-balear (1927-1962) de A. M. Alcover y F. de B. Moll, así como el Trésor de la langue française (dirigido por P. Imbs y B. Quemada y publicado entre 1971 y 1994) y del Dictionnaire historique de la langue française (dirigido por A. Rey y publicado en 1992).

Del mismo modo, en el ámbito del español se ha procurado construir un diccionario histórico. Hubo para ello dos intentos impulsados por la Real Academia que no lograron terminarse: el primero condujo a la publicación, entre 1933 y 1936, de una somera biografía de las palabras comprendidas entre la letra A y la combinación Ce, pero hubo de interrumpirse a causa de la Guerra Civil española. Posteriormente, al comprobar los problemas que presentaba la documentación en que se basaba esta obra, se decidió afrontar un nuevo proyecto a partir de 1946, y así, entre 1960 y 1996 se publicaron los fascículos dedicados a los vocablos circunscritos entre a y apasanca y b y bajoca.

La elaboración de diccionarios históricos no es una tarea propia de centurias pasadas; baste citar los numerosos proyectos de digitalización de algunos diccionarios históricos (como, para el neerlandés, De historische woordenboeken van het Nederlands op internet) o nuevos repertorios de orientación diacrónica, como el Tesoro della Lingua Italiana delle Origini (TLIO), para comprobar la vigencia, a la vez que la pertinencia de este tipo de repertorios lexicográficos en nuestros días. En definitiva, las lenguas han tratado de dotarse de una serie de repertorios sobre el pasado de su léxico, incluso para poder dirimir, con bases firmes, algunos problemas referentes a la norma. Si bien los diccionarios elaborados en otras épocas constituyen una rica tradición y una fuente de conocimiento a la que ningún diccionario actual puede sentirse ajeno, en nuestro presente, la introducción de la Informática en la Lexicografía ha supuesto una modificación de los métodos de trabajo y de explotación de los recursos. Por una parte, la Informática facilita el establecimiento de múltiples conexiones y el empleo de un número notable de datos, pero, por otra, obliga a establecer una estructura sólida y flexible que permita la gestión de ese amplio abanico de informaciones, así como su publicación escalonada.


Estructura y características de los artículos del NDHE

 

Pestaña resumen

 

Este apartado facilita un modo de acceso sencillo al usuario que desee acercarse a los principales avatares a que ha estado sometida una palabra a lo largo del tiempo. Para ello se incluye una versión abreviada de su historia, comenzando por su etimología. De ese modo, la función del resumen no se limita a esa presentación concisa de los artículos, sino que actúa también como lectura complementaria de ellos.

Representa, de este modo, la parte crítica y explicativa del diccionario, pues con frecuencia se incorporan observaciones sobre la dificultad para distinguir, en los ejemplos, varias acepciones (v. bombarda); información complementaria sobre la interpretación de algún testimonio (v. clípeo); o notas sobre el carácter dudoso, o claramente espurio, de algunos de los testimonios que arrojan las fuentes (v. sable); estas apreciaciones filológicas pretenden evitar que un lector que se encuentre con un dato falso se adentre por un camino ya recorrido en la redacción del NDHE.

El resumen pone además de manifiesto, de una manera explícita, las cuestiones pendientes, así como aquellas sobre cuya solución existen dudas o hipótesis enfrentadas. De ese modo se puede seguir avanzando en la redacción sin esperar a alcanzar una perfección que se presenta como enemiga de lo bueno y aun de lo mediano. Y en este avance pueden participar los especialistas que consulten el diccionario, en el que están invitados a colaborar en la medida de su generosidad y de sus posibilidades.

 

Figura 1: Resumen de sable

 

Pestaña artículo

En esta sección se localizan los artículos lexicográficos, cuyo contenido se puede ir desplegando progresivamente tras teclear la forma (variante gráfico-fonética) o el lema en cuestión en el cajetín situado bajo el epígrafe Búsqueda o tras pinchar sobre la palabra incluida en la lista de la parte derecha de la pantalla.

Lema, sublemas y derivados apreciativos. Los artículos están encabezados por un lema, tras el que aparece la abreviatura correspondiente a la clase de palabras a la que se adscribe, así como el abanico de fechas en que se cuenta con documentación; si los testimonios alcanzan al menos hasta el año 1900, no se menciona en este lugar la fecha del último documento, de tal modo que la horquilla queda abierta y se señala la vigencia del vocablo con un guion tras la fecha de la primera autoridad. A continuación se enumeran las variantes gráficas (sublemas) espigadas en los textos; aunque la herramienta de redacción permite distinguir entre sublemas significativos o no significativos (en virtud de si contienen información que puede ser relevante para estudiar la evolución fonológica de la palabra), en la visualización todavía no se pueden percibir esas precisiones. Por último, en color verde, se sitúan los derivados apreciativos del vocablo estudiado.

 

Figura 2: Lemas, sublemas y derivados apreciativos de ballesta

 

Etimología. La etiqueta Etim. encabeza el apartado en que se anota la explicación sobre el origen de la voz, con indicación de la fuente de la que se ha tomado, salvo en aquellos casos en que la hipótesis propuesta surja en el seno del NDHE. Aunque el NDHE no es un diccionario etimológico, no renuncia a adentrarse en los episodios iniciales de la vida de una palabra, entre los que se incluye el de su ascendencia.

 

Figura 3: Etimología de higrometría

 

Acepciones, subacepciones y variantes. En la parte central del artículo se despliegan las acepciones, subacepciones (ambas con numeración arábiga) y variantes sintácticas (enumeradas con letras) que se han establecido, con indicación de la clase o clase de palabras a la que se adscriben; cabe tener presente que en esta muestra se incluyen únicamente artículos de adjetivos, sustantivos y verbos.

 

Figura 4: Acepciones, subacepciones y variantes sintácticas de bombardear

 

El símbolo  precede a cualquier acepción (subacepción o variante) que no acredite ningún testimonio léxico desde el año 1900; si después de esa fecha se consigna en algún diccionario, consta el año de la última documentación lexicográfica en tono gris. Del mismo modo, en la visualización puede apreciarse la diferencia entre los testimonios léxicos y los lexicográficos, pues estos se muestran en color gris; no obstante, no es posible aún efectuar una consulta que discrimine ambos tipos de ejemplos, opción que se pretende implementar en breve.

 

 

 

Figura 5: acepciones o palabras obsoletas (pelltinervio, a)

 

Ocasionalmente se ofrece información sobre algunas construcciones en las que participan un verbo de apoyo y un sustantivo abstracto; por ejemplo, http://ndhe.frl.es/DH/imagenes/trianguloArriba.png dar (sablazo). Si existe un verbo emparentado morfológicamente con el sustantivo (esto es, si nos hallamos ante dos derivados corradicales) y con un significado cercano al que resulta de este grupo verbal, dicha alternancia o equivalencia aproximada se anota igualmente tras el símbolo http://ndhe.frl.es/DH/imagenes/flechas.png (sablear). Si se pincha en el verbo, se despliega la acepción con la que se ha vinculado. Debe entenderse, no obstante, que más que una opción teórica inamovible a favor de la consideración de esos casos como grupos verbales lexicalizados o semilexicalizados, este sistema se ha empleado por sus ventajas metodológicas, pues permite poner a disposición de los investigadores una serie de testimonios organizados que facilitarán ulteriores estudios sobre ellas; por el mismo motivo, el NDHE no pretende ser exhaustivo en su registro.

Figura 6: Construcciones (dar sablazo)

 

Las acepciones se presentan por orden cronológico, situando en primer lugar la que posee el testimonio más antiguo; no obstante, acudiendo a la parte superior de la pantalla, se pueden organizar por frecuencia. Este criterio ofrece unos resultados que deben interpretarse como un mero índice, dado que está estrechamente relacionado con el diseño de los corpus y, en particular, con el del CDH nuclear. Es evidente que la acotación de un núcleo dentro de la totalidad de los textos disponibles en español (es decir, dentro del magma de datos) es una condición imprescindible para elaborar una obra de estas dimensiones. Por consiguiente, este corpus, que otorga mayor protagonismo al español contemporáneo, constituye la principal cantera de la que se extraen los ejemplos del diccionario, ya que se aspira a fichar todos los testimonios de las voces, excepto en las de alta frecuencia (esto es, aquellas que disponen de más de 1 000 autoridades), en que se procede a efectuar una selección de los ejemplos. Por otra parte, en las palabras de baja frecuencia se recurre a otras fuentes complementarias (como las bibliotecas o hemerotecas virtuales), lo que puede contribuir también a trazar un perfil distorsionado de su vitalidad, pues, con el fin de subsanar las lagunas de los corpus, se otorga a estos vocablos (o a alguna de sus acepciones) una representatividad que, de otro modo, sería nula. Toda base documental presenta unas singularidades que provocan una serie de consecuencias en el tipo y en la representación del léxico que contienen.

 

Figura 7: Organización de acepciones por frecuencia (broquel)

 

En el NDHE se consignan también acepciones que disponen únicamente de documentación lexicográfica, pues, aunque su valor es claramente inferior al de aquellas que presentan pruebas de su existencia fuera de los diccionarios, pueden resultar interesantes para comprender la historia de nuestra lexicografía (y, por consiguiente, para contribuir a su refinamiento). Por otro lado, no se puede asegurar que esa carencia de documentación extralexicográfica deba atribuirse sin más a la decisión arbitraria de algún diccionarista (que podría haber creado en la redoma de su repertorio, por ejemplo, derivados predecibles), pues podría obedecer simplemente a las limitaciones intrínsecas a toda base documental. Estas acepciones (precedidas por el símbolo http://ndhe.frl.es/DH/imagenes/lexicografica_2.png) no poseen una definición propia del NDHE, sino que esta se copia de uno de los últimos repertorios donde se consigna, con indicación de la fuente. Por defecto, las acepciones lexicográficas se ordenan después de aquellas que ofrecen testimonios en otro tipo de textos.

 

 Figura 8: Acepciones lexicográficas (sarna)

 

Relaciones morfo-etimológicas y mecanismos de cambio. En el margen izquierdo, en color rojo, se incluye información sobre las relaciones morfo-etimológicas que mantiene la acepción estudiada, así como sobre los mecanismos de cambio semántico que pueden justificar su aparición. En esta sección se utilizan de momento las siguientes abreviaturas:

ac. etimológica: Se emplea para señalar que la acepción analizada se documentaba ya en el latín o en cualquier otra lengua que haya suministrado un préstamo al español.

 

Figura 9: Acepciones etimológicas (sambuca)

 

El símbolo > precede a la palabra (o palabras) base de un proceso de derivación (o de composición) que se vincula a alguna acepción de la voz estudiada en el artículo (significado que se muestra si se pincha sobre el vocablo). En algunos casos, los testimonios acopiados presentan como simultáneos los vocablos que se interpretan como base y educto del proceso de derivación; así sucede, por ejemplo, con lombardero, que se documenta en la Historia del gran Tamorlán. BNM 9218, de González de Clavijo, fechada alrededor de 1406, en tanto que lombarda se atestigua en la Crónica de Juan II de Castilla, cuya redacción debió de efectuarse entre 1406 y 1411. Asimismo, a falta de mayores precisiones sobre el latín tardío sarna y sus derivados, la ligera discordancia temporal entre las documentaciones de sarnoso, a (registrado alrededor de 1236, en la Vida de Santo Domingo  de Berceo) y sarna (localizada hacia 1250, en el Moamín de A. de Toledo o en el Lapidario de Alfonso X) no nos ha parecido un obstáculo insalvable para propugnar la existencia de una relación derivativa a partir del nombre de la enfermedad.

 

Figura 10: Relaciones morfo-etimológicas (cronometraje)

 

La flecha () sigue al número de acepción que, según la propuesta formulada en el NDHE, sirve de punto de partida del proceso de cambio semántico por el que surge la acepción examinada. Los procedimientos de cambio de significado que se consideran, de momento, en el NDHE son: la metonimia (en que se da una relación de contigüidad); la sinécdoque (entendida como el proceso en el que una parte se emplea para representar el todo o viceversa); la metáfora (etiqueta bajo la que se incluyen los casos de analogía); la elipsis; la etimología popular y la transferencia entre cohipónimos. Ocasionalmente se señalan las consecuencias de un cambio (extensión de significado o generalización y restricción de significado o especialización). Algunas voces, como arcabucería (que se documenta con la acepción de ‘conjunto de arcabuces’ en 1525 y como ‘conjunto de arcabuceros’ en 1548), se presentan como ejemplos de reinterpretación, en vez de optar por explicarlos como dos procesos de derivación diferentes (de arcabuz y -ería, en un caso, y de arcabucero e -ía, en otro), a pesar de ser conscientes del carácter discutible de esta opción. Tradicionalmente, los diccionarios agrupan en una misma acepción los usos como adjetivo y sustantivo de un mismo vocablo, cuando se juzga que su significado es semejante o análogo (y a menudo se emplean las abreviaturas “U. t. c. s.” o “U. t. c. adj.”). En el NDHE se sitúan en acepciones diferentes y se emplea la etiqueta de conversión para marcar aquellos vocablos documentados como sustantivos que se atestiguan después como adjetivos (o a la inversa). El marbete conversión también se emplea para los casos del tipo comprar-compra, en que se forma un nombre a partir de una base verbal.

 

 

Figura 11: Mecanismos de cambio de significado (violonchelo)

 

Relaciones semánticas. Bajo la definición se sitúan una serie de etiquetas que permiten acceder a las listas de palabras (o, mejor, de acepciones de palabras) con las que se establece una relación de inclusión, de identidad de significado, o de incompatibilidad. De este modo, se identifican hiperónimos, hipónimos, holónimos, merónimos, sinónimos, antónimos (que se conciben como los extremos de una escala, son graduables y pueden usarse en comparaciones), complementarios (opuestos que no admiten gradación ni comparación, como vivo-muerto), inversos (vocablos que expresan una relación entre dos objetos o procesos que puede considerarse desde dos direcciones contrapuestas, como comprar-vender) y reversos. Pese a que no suscite acuerdo general, en las definiciones encabezadas por la voz conjunto se ha optado por considerar que nos hallamos ante un término holonímico general, por lo que las palabras en cuya definición se incluye esta voz se registran como holónimos.

 

Figura 12: Sinónimos (güiro)

 

Esquemas sintácticos. Algunas acepciones, subacepciones o variantes de adjetivos, sustantivos y verbos se acompañan de unos esquemas sintácticos básicos que intentan servir de apoyo para efectuar un primer acercamiento al comportamiento combinatorio de estos vocablos. En estos esquemas se emplean las abreviaturas a (adjetivo), s (sustantivo) y v (verbo). Para las funciones sintácticas se utiliza suj (sujeto), cd (complemento directo), ci (complemento indirecto), cmodo (complemento de modo o manera) y CPreposicional (complemento preposicional); esta última etiqueta sirve para dar entrada a todo complemento precedido por preposición, dado que no se entra a juzgar si nos hallamos ante argumentos o adjuntos. Por su parte, la etiqueta se antes del verbo señala la presencia de una construcción pronominal, cuya naturaleza (reflexiva, recíproca, media, pasiva refleja, etc.) se describe mediante una nota entre paréntesis.

Marcas. Las acepciones de las palabras analizadas en el NDHE pueden recibir cuatro tipos de marcas: diatópicas, pragmáticas (como afectuoso, despectivo, etc.), sociolingüísticas (apartado en el que se incluyen las relativas a los registros, estratos socioculturales y a la valoración social) y de especialidad (o marcas diatécnicas). Algunas de estas marcas, como las sociolingüísticas germanía o sayagués suponen, al tiempo, una caracterización diacrónica. Las apreciaciones acerca del estilo no se expresarán por medio de marcas, sino que se incluirán en el resumen.

Documentaciones. Tras cada acepción, subacepción, variante o construcción se incorporan los testimonios espigados en las distintas fuentes que constituyen la base documental del NDHE. Estos ejemplos se pueden desplegar en tres niveles pinchando en los símbolos  o  situados tras la abreviatura docs. y el abanico de fechas en que se localizan las autoridades; ese abanico se sitúa también antes de la acepción en el caso de que esta posea subacepciones o variantes, para dar cuenta de todo el arco temporal en que se registra (sumando, por tanto, los períodos de las subacepciones y variantes subordinadas a ella), aunque, por otra parte, se ofrezcan datos concretos sobre la cronología de las documentaciones de la acepción, subacepción o variante concreta. En el Nivel 1 se muestran la primera y la última autoridad registrada; en el Nivel 2 se presentan, normalmente, un máximo de cinco ejemplos por cada uno de los períodos en que se divide el CDH nuclear, la fuente básica del diccionario (Edad Media, Siglos de Oro, XVIII, XIX y XX); por fin, en el nivel 3 se da acceso a todos los ejemplos fichados.

 

Figura 13: Documentaciones (rodela)

 

Si bien el CDH constituye el pilar básico de la documentación del NDHE, los testimonios proceden también de otras fuentes, hecho que se indica mediante una serie de abreviaturas:

        

CDH : CDH nuclear.

            CDH : Textos datados entre el siglo XII a 1975, procedentes del CORDE (Corpus diacrónico del español) de la Real Academia Española.

            CDH : Obras fechadas entre 1975 y 2000 procedentes del CREA (Corpus de referencia del español actual).  

            CORDE: Textos del CORDE que no están integrados en el CDH.

            CREA: Textos de CREA que no están integrados en CDH.

            FG: Fichero general de la Real Academia Española.

            HD: Hemeroteca digital. En esta sección se reúnen los documentos procedentes de diversas hemerotecas virtuales, como la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, la Hemeroteca Nacional Digital de México o las hemerotecas digitales de distintos diarios que se pueden consultar a través de diferentes metabuscadores.

BD: Biblioteca digital. Los testimonios incorporados en este epígrafe proceden de repositorios de libros digitales y, en especial, de Google Libros.

NTLLE. Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española de la Real Academia Española.

NTLE. Nuevo tesoro lexicográfico del español, de L. Nieto y M. Alvar.

DH: Diccionario histórico de la lengua española (1960-1996).

 


El símbolo precede a algunos ejemplos en que se considera que la palabra se usa en sentido figurado.

 Figura 14: Ejemplos con sentido figurado (alabardero)

 

Unidades pluriverbales. Los compuestos sintagmáticos y las locuciones constituyen subentradas con encabezamiento propio, y se sitúan tras el inventario de acepciones y subacepciones del lema. De acuerdo con el procedimiento empleado habitualmente en los diccionarios del español, estas formas complejas se lematizan, según el tipo de sus constituyentes, siguiendo una prelación, por lo que han de buscarse en uno de sus integrantes, de acuerdo con el siguiente orden: sustantivo, verbo, adjetivo, pronombre y adverbio. En el NDHE no se consignan los refranes.

 

 Figura 15: Locuciones (apuntarse a un bombardeo)

 

Dado que el NDHE se plantea como una obra en progreso, a continuación de estas unidades se incorporan, en color rojo y subrayadas, otras formas complejas que, según las normas que rigen el quehacer lexicográfico, no forman parte del artículo, puesto que se lematizan bajo otra entrada (como, por ejemplo, tiro de arcabuz, que forma parte del artículo tiro, no de arcabuz). Este tipo de envíos o remisiones permite acopiar los testimonios de esa forma compleja y ofrecer una primera caracterización que, no obstante, queda pendiente de la redacción de la monografía de la palabra bajo la que se debe estudiar.

 

Figura 16: Envío a formas complejas de artículos en proceso de redacción (tiro de arcabuz)

 

Pestaña familia

En este apartado se puede acceder, en algunas ocasiones, a un gráfico, parcial y de carácter completamente provisional, sobre la familia léxica a la que pertenece la voz analizada en la monografía. La visualización de los grafos se halla en una fase inicial de diseño, por lo que solo se ha aplicado a algunas subfamilias (y no, por ejemplo, a las jerarquías taxonómicas, que también se establecen en el NDHE). Aunque de esta forma incompleta y embrionaria, tratamos así de dar cuenta de que en este diccionario se conciben las familias de palabras como un elemento estructurador básico del léxico de una lengua. En este sentido, el NDHE es deudor de la Base de datos de morfología del español (BDME), proyecto dirigido por J. Pena, de la que se obtienen algunas informaciones de interés, aparte, claro está, de la concepción general de los fundamentos metodológicos que deben seguirse en el estudio de las familias léxicas en una perspectiva diacrónica.

Figura 17: Presentación provisional de las familias de palabras (ballesta)

 

Desde que los hermanos Grimm, los fundadores de la Lexicografía histórica, comenzaron a elaborar su Deutsches Wörterbuch, en 1838, han transcurrido 175 años; como en aquel momento inicial, el diccionario histórico continúa siendo hoy un instrumento esencial para el conocimiento de la lengua española, en su pasado y en su presente. Esos 175 años pueden inducir a pensar que, acaso, no resulte ya adecuado calificar esta tarea como urgente o acuciante; sin embargo, en consonancia con quienes previamente han  impulsado otros proyectos de diccionarios históricos del español, la estimamos importante y absolutamente imprescindible.

José A. Pascual

Mar Campos Souto

Madrid, agosto de 2013