Presentación

El Nuevo diccionario histórico de la lengua española (NDHE) se ha construido sobre tres pilares: la Lexicografía (esto es, la Lingüística en su vertiente aplicada al estudio del léxico), la Filología y la Informática. En el primero de ellos se asienta la Planta del diccionario; en el segundo, la preparación de una serie de materiales, que constituyen las bases documentales de la obra. Ambos han permitido disponer de una herramienta informática con la que se han comenzado las tareas de redacción y ofrecer una primera muestra del NDHE.

La aplicación de visualización que ahora se pone a disposición del público es un prototipo que permite consultar los artículos y acceder a una parte de las informaciones codificadas en él, pues, dado que está en desarrollo, ofrece solo algunas de las posibilidades de que ha de disponer el NDHE en versiones futuras, hasta convertirse en un diccionario completamente navegable y adaptado a las necesidades particulares de cada usuario en un momento dado.

Objetivos

El NDHE presentará, progresivamente, la evolución del léxico español a lo largo del tiempo. El diccionario histórico constituye un instrumento básico para la Filología y la Lingüística hispánicas, de tal modo que su inexistencia es un escollo que influye negativamente en la evolución de estas disciplinas. Su elaboración ha de contribuir, por tanto, a mejorar las condiciones en que se efectúan, por ejemplo, las investigaciones sobre la etimología de las palabras, la Fonética histórica, los procesos de formación de palabras en una perspectiva diacrónica, las ediciones de textos (y, de manera particular, de los más alejados en el pasado) e, incluso, la redacción de los diccionarios generales del español. Indirectamente, el estudio histórico del léxico puede contribuir a entender el desarrollo de las mentalidades y de los cambios culturales. Ciertamente, no va a ser la solución de los problemas pendientes de la Filología española, pero sí servirá para allanar algunas de sus dificultades, presentando los datos, siempre limitados, de un modo organizado para facilitar futuras investigaciones.

Características

El NDHE es una obra de nueva planta, diseñada como un diccionario electrónico y relacional. Las dos propiedades a que aluden estos adjetivos están estrechamente vinculadas entre sí, pues difícilmente se podría presentar de un modo ágil la información de las relaciones morfo-genéticas o semánticas entre las palabras ―o, mejor, entre sus acepciones― sin el soporte en línea. Es innegable que las ventajas que ofrece actualmente la técnica informática permiten liberar a los diccionarios del corsé del papel y del orden alfabético. Este diccionario intenta presentar la vida del léxico de un modo dinámico, tal y como esta se desarrolla, pues las voces de una lengua establecen vínculos entre sí y son a menudo tales conexiones ―etimológicas, morfológicas y semánticas― las que explican, en gran parte, su trayectoria.

Un proyecto de gran envergadura como este, concebido como un trabajo de investigación aplicada, cuya terminación exige un amplio espacio de tiempo, obliga a actuar con gran pragmatismo, desarrollando las tareas de manera gradual, en distintas etapas, y dando también cuenta progresivamente de los resultados parciales, para que los filólogos y los estudiosos de la lengua en general puedan consultar lo realizado ―por provisional que sea― cuanto antes. El NDHE se plantea, por consiguiente, como un diccionario perfectible, presentado por capas, en el que está previsto que los propios usuarios contribuyan a su mejora.

Apunte histórico

En el siglo XIX, la Lingüística dedica sus energías al estudio histórico de las lenguas; gracias a esa particular atención a su pasado, se construyen los grandes diccionarios históricos del alemán (el Deutsches Wörterbuch de J. y W. Grimm, iniciado en 1838 y publicado entre 1852 y 1961), del francés (el Dictonnaire de la langue française de E. Littré, iniciado en 1844 y cuya publicación se realiza entre 1863 y 1873) y del inglés (el Oxford English Dictonary, diseñado en 1857 y puesto en marcha por J. Murray; comienza a publicarse en 1888 y culmina en 1928, si bien hoy continúan realizándose nuevas ediciones y modificaciones). En el siglo XX se afrontará, por ejemplo, la redacción del Diccionari català-valencià-balear (1927-1962) de A. M. Alcover y F. de B. Moll, así como el Trésor de la langue française (dirigido por P. Imbs y B. Quemada y publicado entre 1971 y 1994) y del Dictionnaire historique de la langue française (dirigido por A. Rey y publicado en 1992).

Del mismo modo, en el ámbito del español se ha procurado construir un diccionario histórico. Hubo para ello dos intentos impulsados por la Real Academia que no lograron terminarse: el primero condujo a la publicación, entre 1933 y 1936, de una somera biografía de las palabras comprendidas entre la letra A y la combinación Ce, pero hubo de interrumpirse a causa de la Guerra Civil española. Posteriormente, al comprobar los problemas que presentaba la documentación en que se basaba esta obra, se decidió afrontar un nuevo proyecto a partir de 1946, y así, entre 1960 y 1996 se publicaron los fascículos dedicados a los vocablos circunscritos entre a y apasanca y b y bajoca.

La elaboración de diccionarios históricos no es una tarea propia de centurias pasadas; baste citar los numerosos proyectos de digitalización de algunos diccionarios históricos (como, para el neerlandés, De historische woordenboeken van het Nederlands op internet) o nuevos repertorios de orientación diacrónica, como el Tesoro della Lingua Italiana delle Origini (TLIO), para comprobar la vigencia, a la vez que la pertinencia de este tipo de repertorios lexicográficos en nuestros días. En definitiva, las lenguas han tratado de dotarse de una serie de repertorios sobre el pasado de su léxico, incluso para poder dirimir, con bases firmes, algunos problemas referentes a la norma. Si bien los diccionarios elaborados en otras épocas constituyen una rica tradición y una fuente de conocimiento a la que ningún diccionario actual puede sentirse ajeno, en nuestro presente, la introducción de la Informática en la Lexicografía ha supuesto una modificación de los métodos de trabajo y de explotación de los recursos. Por una parte, la Informática facilita el establecimiento de múltiples conexiones y el empleo de un número notable de datos, pero, por otra, obliga a establecer una estructura sólida y flexible que permita la gestión de ese amplio abanico de informaciones, así como su publicación escalonada.

Desde que los hermanos Grimm, los fundadores de la Lexicografía histórica, comenzaron a elaborar su Deutsches Wörterbuch, en 1838, han transcurrido 175 años; como en aquel momento inicial, el diccionario histórico continúa siendo hoy un instrumento esencial para el conocimiento de la lengua española, en su pasado y en su presente. Esos 175 años pueden inducir a pensar que, acaso, no resulte ya adecuado calificar esta tarea como urgente o acuciante; sin embargo, en consonancia con quienes previamente han  impulsado otros proyectos de diccionarios históricos del español, la estimamos importante y absolutamente imprescindible.

José A. Pascual

Mar Campos Souto

Madrid, agosto de 2013